En la colaboración pasada se mencionó la oscura predilección del presidente Trump sobre las armas nucleares e incluso la creciente inquietud por su salud mental. Sólo por enunciarlas, aquí cinco pistas que comprueban el belicismo norteamericano:
- Lanzamiento del proyecto “cúpula dorada”: Es un moderno sistema de intercepción balística y comunicaciones, incluida la posibilidad de trasladar la competencia nuclear al espacio, una “Guerra de las galaxias” reeditada de Ronald Reagan, inspirada en el sistema de defensa aérea israelí “cúpula de hierro”. Las insultantes aspiraciones norteamericanas sobre la soberanía de Groenlandia tienen que ver con este pretendido despliegue militar.
- Finalización del Acuerdo START III entre EEUU y Rusia: Se trata de un arreglo pilar para la seguridad internacional, ya que establece límites máximos de posesión de armas nucleares para las dos superpotencias, con la idea de que el arsenal existente ya puede destruir varias veces la Tierra. Su vigencia termina el 4 de febrero y no hay renovación a la vista, lo cual puede reactivar la carrera armamentística global.
- Suspensión de la moratoria de ensayos nucleares: El año pasado Trump ordenó al Pentágono reanudar pruebas nucleares, suspendidas desde 1992. Además de los graves daños ambientales, dicha medida es violatoria del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN).
- Amenazas constantes: Textos en seguridad refieren ya al “modelo Venezuela” como un tipo de “guerra híbrida” donde EEUU puede deponer autoritariamente con violencia a cualquier gobierno y dejar a un país al borde de una guerra civil. Ese tipo de invasiones costaría millones de vidas, por lo pronto en Venezuela, Cuba e Irán. En este último, el escalamiento de la tensión regional puede causar graves e inmanejables conflictos en el epicentro de la producción petrolera mundial.
- Genocidio en Gaza y reforma urbana fascista: En un claro conflicto de interés, que en cualquier país sería un acto vulgar de corrupción, el yerno de Trump encabeza una “renovación” de Gaza literalmente basada en expulsar a casi dos millones de palestinos y negar los derechos a tener una Patria como está legalmente reconocido.
Cada vez resulta más obvio que el juicio político (Impeachment) a Trump es la única forma institucional de frenar esta sinrazón, e incluso que EEUU se salve de la conmoción interna.
El presente texto se inscribe en el ejercicio de la libertad académica y de expresión. Las reflexiones aquí vertidas no representan la posición oficial de la institución universitaria.
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