Universidad Iberoamericana León

#8M: Reflexionan en Ibero León los cuidados y su vínculo con las violencias de género

Autor
Comunicación Institucional

Fecha

09 de marzo, 2026

En el marco del programa de la Jornada del 8M ‘Sororidad y cuidados: diálogos para comunidades más justas’, la Universidad Iberoamericana León realizó el panel ‘Los cuidados: su relación con las desigualdades y violencias de género en contextos comunitarios’, un espacio de reflexión que reunió a académicas y activistas para analizar el papel de los cuidados en la reproducción de la vida y su relación con las desigualdades de género.

El encuentro, organizado por el Programa Institucional de Género de la Ibero León, se llevó a cabo el 3 de marzo en el Auditorio San Francisco Xavier S.J., con el objetivo de propiciar un diálogo crítico sobre el rol de los cuidados y su vínculo con las violencias de género en contextos comunitarios, así como visibilizar este trabajo y generar propuestas para su reconocimiento y redistribución social.

El panel contó con la participación de la Mtra. Emilia Flores Martínez, feminista comunitaria mahseual de Hueyapan, Puebla, fundadora de la cooperativa Chiwik Tajsal; la Dra. Sandra Estrada Maldonado, psicóloga social, académica y cofundadora del colectivo Bordamos Memoria; y la Mtra. Ana Leticia Hernández Vélez, socióloga e investigadora especializada en violencia de género y trabajo de cuidados.

Durante su intervención, Ana Leticia Hernández Vélez explicó que el trabajo de cuidados está sostenido por normas de género que asignan a las mujeres la responsabilidad principal de atender a niñas, niños, personas mayores y las tareas domésticas. A partir de su experiencia en comunidades de la zona de Los Castillos, en León, señaló que esta división sexual del trabajo genera costos físicos, emocionales y económicos para las mujeres.

 

 

“Si una mujer decide tener pareja o casarse, aumenta su carga de trabajo alrededor de tres horas al día, mientras que los hombres ganan tiempo de descanso”, comentó. También subrayó que muchas mujeres no solo realizan tareas de cuidado, sino que además sostienen económicamente a sus hogares, lo que puede derivar en formas de violencia económica y en un desgaste significativo para sus vidas y cuerpos.

Por su parte, Sandra Estrada Maldonado destacó que las reflexiones sobre el cuidado han sido impulsadas por el pensamiento feminista y recordó aportaciones como la ética del cuidado planteada por la psicóloga Carol Gilligan en la década de 1980. Señaló que, en contextos donde el Estado reduce su responsabilidad en el bienestar social, el peso del cuidado recae con mayor fuerza en las mujeres.

La académica también compartió experiencias de acompañamiento a colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, donde el cuidado colectivo se vuelve fundamental. En estos espacios, dijo, el cuidado no solo implica atender a otras personas, sino también generar agencia colectiva y construir posibilidades de acción frente al dolor y la violencia.

El panel permitió reconocer que los cuidados son esenciales para el sostenimiento de la vida y que su redistribución requiere transformaciones culturales, sociales y políticas que involucren a toda la sociedad.