El aporte filosófico de Martín Buber

Autor
Comunicación Institucional

Fecha

06 de julio, 2015

Diálogos de Fe y Cultura

“El amor no se adhiere al Yo como si tuviese al Tu como “contenido”, como objeto, sino que está entre Tu y Yo. Quien no sepa esto, quien no lo sepa con todo su ser, no conoce el amor aunque atribuya al amor los sentimientos que vive, experimenta, que goza o exterioriza”.

  

León, Gto.- Académicos, alumnos, investigadores de la Universidad Iberoamericana León escucharon, reflexionaron y disfrutaron de la ponencia “ El Aporte filosófico de Martín Buber” a cargo del Dr. Francisco Galán Pérez.

La conferencia formó parte del Ciclo de  los Diálogos de Fe y Cultura organizada por el Centro de Formación Humanista de esta universidad.

Buber nació en 1878 en Viena, se forma en el jasidismo, una corriente, un movimiento religioso, ortodoxo y místico dentro del judaísmo. “Perteneció a la propuesta sionista espiritual, (cuyo objetivo era) una propuesta para dignificar a todos los judios dispersos y hacer una especie de centro, no político, sino centro de la vida de la comundad judia”.

Así, con una explicación de  lo que fueron los orígenes de Martín Buber, es como inició la exposición el Doctor Galán Pérez: “Buber propugnó por establecer que el mensaje judío es de fraternidad, lejos de enfatizar la separación del cristianismo, señala una liga en la herencia espiritual entre la raíz judía y el cristianismo”. 

Murió en 1965, tras volverse una celebridad, dar un sin fin de conferencias. Una de sus máximas obras YO-TU, está por cumplir 100 años desde su aparición, y es en este texto en el que el doctor Francisco Galán centró sus reflexiones, en sus líneas, sus párrafos que no pierden vigencia.

Para Buber, existen dos palabras principio “porque son las primeras con las que uno aprende a hablar pero además son principio de lenguaje”.

·      La primera es Yo-Tu, que es una sola palabra.  Es una palabra principio porque el significado de yo depende de tu y el significado de tu depende de yo. Por eso no son dos palabras. En la palabra Yo-Tu claramente se ve que no existe un yo en sí, separado distinto con un perfil, con una definición que podría acotarlo, distinguirlo separarlo.

·      Y la otra palabra principio es Yo-Ello (Incluye él, incluye ella). En la palabra yo-ello la palabra ello se entiende diferenciando ese ello, ese él, ése ella de otros. Cuando pronuncio la palabra Yo-Ello y pregunto ¿quien es yo? tengo que decir las diferencias.

Francisco Galán precisó que “La palabra Ello implica Yo-Tu, mientras que la palabra Yo-Tu no implica ello. La palabra Ello implica esta separación que Buber la caracteriza como la experiencia que tiene un límite, un contorno diferente.

Cuando uno se instala en la palabra Yo-Ello es como si hubiera un tipo de realidad  y cuando uno se instala en la palabra Yo-tu es como si hubiera otro tipo de realidad, otro tipo de yo y otro tipo de realidad, añadió.

Y compartió las siguientes palabras del  pensador: “A los sentimientos se les “tiene”; el amor ocurre. Los sentimientos habitan en el ser humano; pero el ser humano habita en su amor. Esto no es una metáfora sino la realidad: el amor no se adhiere al Yo como si tuviese al Tu como “contenido”, como objeto, sino que está entre Tu y Yo. Quien no sepa esto, quien no lo sepa con todo su ser, no conoce el amor aunque atribuya al amor los sentimientos que vive, experimenta, que goza o exterioriza. El amor es una acción cósmica. A quien habita en el amor, a quien contempla en el amor, a ese los seres humanos se le aparecen fuera de su enmarañamiento en el engranaje; buenos y malos, sabios y necios, bellos y feos, uno tras otro se le aparecen realmente y como un Tú, es decir, con existencia individualizada, autónoma, única y erguida; los ve a cada uno cara a cara; de vez en cuando surge de maravillosamente una realidad exclusiva; y entonces la persona puede actuar, puede ayudar, sanar, educar, elevar, liberar. El amor es responsabilidad de un yo por un tú”.

El doctor remató con la siguiente frase del filósofo “La exaltada melancolía de nuestro destino reside en el hecho de que el mundo en que vivimos todos Tú se torna invariablemente en Ello”.  

Buber plantea que tenemos tres modos  de relacionarnos, tres formas de entrar, acceder a este mundo: Uno es en relación a la naturaleza y ahí estamos en el umbral; después estamos en el límite de ese primer grado cuando aparece la conciencia animal y cómo en el animal empieza el umbral del lenguaje. Después tenemos la vida de los seres humanos, donde estamos en el lenguaje plenamente y finalmente la vida de las ideas que nos permitiría entender el porqué las cosas son como son. Pero ninguna de estas tres esferas agotan al ser eterno, el Tu eterno.